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lunes, 20 de mayo de 2019

VOLVER A SER MUJER por MYRIAM JARA




Eros vino a visitarme.


Fue entonces que aprecié tu olor,

tus jadeos incitantes,

tus caricias vehementes,

transitando por mi piel.

La secreción de tu boca

impregnándome el vientre,

acrecentando mi sed,

inflamando la apetencia.

Nuestras lenguas se enlazaron,

me entregué al encanto de tu miel,

gocé y perecí con él,

dos, tres o cuatro, no sé.

La explosión me elevó

al Edén que vislumbré.

Eros vino a visitarme…

Hoy he vuelto a resurgir,

hoy he vuelto a ser mujer.

Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

domingo, 12 de abril de 2015

Y REVIVIÓ EL AMOR



No  sabía que te amaba,

Tenía miedo de volver a amar,

No fue noble el amor conmigo,

Él me arrancó lágrimas,

Él despedazó mi corazón.

Él fue hipocresía y dolor…




 Apareciste de la nada,

Me robaste un beso largo,

 Caí rendida a tus pies.

No anhelo  flores ni bombones

¡Sólo quiero que me beses otra vez!




Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

viernes, 6 de marzo de 2015

PRESENCIA DE AUSENCIA


Ahhhhhhhh, el amor...el amor...
Que nos da gozo... que nos lacera...
Que nos hace sentir vivos... que nos mata...
Pero, ¿qué es la vida sin amor?

Es la perpetua penumbra,
Ocaso que no se disuelve,
Sombras que nos deportan,
Aislamiento que nos angustia,
Alegrías que se apagan
Perturbándonos el alma.

Es el frío desengaño
Cuando hay ausencia de brazos
Que te arrebujen por las noches,
Que te transporten de día
A esos mundos fantásticos
Donde sólo hay cabida para dos,
Y cuando el viento vira a vendaval,
Esos brazos, te sujetan…

¿En qué momento he extraviado ese amor que me embriagaba?


Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Y POR QUÉ YO NO?


Una de esas preguntas que quedan flotando en tu mente por años, sin hallar la respuesta, generándote una gran frustración.
“Cuando naciste, tu padre se fue” Sentenció mamá con voz glacial- como si me dijera que cambió de mucama- cuando le interrogué por él, ese padre que me dejó sus genes, su sangre, su esencia, pero al que nunca pude ver, y ella jamás me explicó por qué.
Fue entonces que dejé de preguntar para ir en búsqueda de un padre. No, a él no, me hubiera gustado, pero como si la tierra lo hubiera tragado, mamá no me daba pistas, no quería que lo encuentre. Sin embargo me contó que era escritor y abogado, pero también un militante de la política. Vaya, sí que heredé algo de él. No podía dejarme mejor herencia. Pero decía, fui en búsqueda de un padre, por donde iba, veía niñas de mi edad llevadas de la mano por su “papi”.
Recuerdo ese día que la niñera me llevó a la plaza y allí los vi: la pequeña llevaba un helado en la mano y a su papá en la otra. Arrojé mi helado, me solté de la mano de mi niñera y corrí a abrazarme a ese desconocido pero que yo quería que fuera mi padre.
-¡¡¡¡ Papá, es mi papá!!!!
No pasó un minuto sin que la diminuta niña y yo, nos tomáramos de las trenzas ¡Estábamos peleando por un hombre! “¡Qué vergüenza!”, dijo mi niñera “¡Qué barbaridad!”, dijo “nuestro padre”, no los escuchamos, seguimos tironeando de él –tan pequeñas y ya discutiendo por un hombre ¡ay, con estas cosas femeniles!- hasta que consiguieron separarnos.
Mi supuesto padre sugirió que fuéramos los cuatro a tomar un helado- parece que mi rival, también era hija de padres divorciados-, mi niñera más que encantada con la propuesta del caballero, y yo, más que furiosa ¡No necesito un helado, necesito un papá!
¿Por qué no me entendían? ¿Por qué se reían los adultos, de las lágrimas de una niña?
Por supuesto que no fuimos a tomar ese maldito helado…tampoco conseguí un padre.
Aún lo sigo buscando en los rostros de los hombres que pasan a mi lado…qué tonta, debería dejar de hacerlo pues…lo último o quizá lo único que supe de mi padre fue que había muerto de un infarto.
Adiós esperanzas de encontrarte, papá, adiós la ilusión de un reencuentro y un fuerte abrazo, adiós al sueño de que conozcas a tus dos nietos, sé que los hubieras amado, son nobles, son personas de bien- porque ellos sí tuvieron un padre que les dio mucho amor-,
adiós a la búsqueda incansable…adiós, papá. ¿Me esperarás en el cielo? Prometo no reprocharte nada, sólo darte ese abrazo que nunca pudimos darnos.
Padres, recuerden que un hijo es un ser que vino a esta vida porque alguna vez, dos personas se amaron. Si no pueden seguir conviviendo porque  el amor murió, que no muera la progenitura porque duele, duele mucho, es un dolor que no se supera jamás.



Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

lunes, 2 de marzo de 2015

SACRA LETANÍA


Quisiera atrapar los días lejanos
Que el viento arrojó al olvido.
Volver a pronunciar un “TE AMO”
Con los labios temblando.

El tiempo, fiel a sus límites,
Fue pintando las canas,
Llevándose consigo
Los sueños de antaño.

Más si el pasado regresa,
Retornarán las lágrimas
En esta noche sombría,
Tan solitaria y fría.

Intento vedar los recuerdos
Que se clavaron en mí.
Mi corazón, nicho de duelo,
Me impide decir adiós.

Me aferro a lo poco que queda,
Ese vacío de la no espera,
Pesadumbre oscura de saberme,
Acaso, una sombra muerta.

Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria

(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

martes, 24 de febrero de 2015

PSICOSIS


Paredes de vagas tonalidades
Silencios que archivan verdades
Inquebrantable subsistencia
Consciencia obnubilada
Oscuro e incierto mañana
Sonrisas bosquejadas
Identidad profanada
Suspendida en la nada

Autora: Myriam Jara-Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

jueves, 12 de febrero de 2015

EN LA SENECTUD DE LA VIDA


No te burles, primavera,
De esta hija del otoño.
La nieve pintó mis canas,
El frío agrietó mi piel.


Tengo del tiempo los años,
Del invierno, la añoranza,
Y la eterna soledad
Enquistada en el alma.


Goza con tus retoños
Que se abren esparciendo esencias.
Ya no espero florecer,
Mi huerto está sucumbiendo.




La suavidad de tu sol,
Dejó de bruñir mi piel.
Aun así, cuando nadie me ve,
Danzo como una chiquilla.


Se me está yendo la vida
Y el amor no comparece;
Se marcha junto a mis risas,
Resignando sutiles sonrisas.




Más yo sigo mi camino,
Hacia el postrero sendero…
Deja que reposen mis huesos,
Deja que la paz me cerque.


No te burles, primavera,
Tu alegría no me concierne,
Se está agotando mi savia,
Deja que vacía me marche.


Autora: Myriam Jara-Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)





domingo, 25 de enero de 2015

MISTERIOSO VERSAR


¿Por qué escribes, poeta?
¿Por qué la pena en tus ojos?
¿Por qué la soledad imperante?
¿Por qué la penumbra reinante?
¿Por qué se sellan tus labios?
¿Qué estás buscando, poeta?
¿Por qué te tiemblan las manos?
¿Por qué se eclipsa tu mirada?
¿Por qué el dolor en el alma?
¿Qué cosas viste, poeta?
¿Quién perturbó tu calma?
¿Quién laceró tu corazón?



El poeta no confiesa.
El poeta humedece su pluma,
No con tinta, sino con sangre,
Y desde lo más profundo,
Escondida tras metáforas,
Deja que fluya su esencia,
Para aquel que quiera verla.



Poemas de amor,
Poemas de protesta,
Poemas que son delicia,
Poemas que nos enlutan,
Poemas que son confesión,
Poemas que brindan consuelo,
Poemas que arroja al viento,
Y que el viento los traslada
Al otro lado del horizonte
Para que el mundo comprenda
Por qué escribe el poeta.



Autora: Myriam Jara- Navegante Literaria
(Protegido en el Registro Nacional de los Derechos de Autor)

miércoles, 22 de octubre de 2014

DEJA QUE LA SOLEDAD ME ACARICIE por MYRIAM JARA




Tú bien sabes, amigo, cuántas veces corrí a socorrerte. Eran esos instantes en que los fantasmas del pasado volvían a acosarte ¡Y cuántas lágrimas te he secado!, también lo sabes. Mi oreja siempre dispuesta a escucharte; mis brazos, prestos a abrigarte, o acunarte, según viera en tus ojos desamparo o frío.
No te estoy reprochando nada ¿Por qué habría de hacerlo si cada acto de amor salió de mi corazón, de mi más sincera necesidad de consolarte? Tú no pides, sólo insinúas y luego intentas evadirte. No te gusta escucharme ya que si he de ser dura, pues lo seré, por más que te tapes los oídos, por más que implores que ya no te hable.
Yo seguía. Eternamente seguía con esos soliloquios que intentabas desoír ¿Y sabes por qué? Claro que lo sabes. Preferías mi silencio porque cada palabra te sonaba hiriente, y bien me conoces como para entender que no era mi intención.
Ya sabes, soy de las que piensan que si hay que amputar un miembro para salvar el resto del cuerpo, y no hay anestesia, yo te amputaré aun cuando tus aullidos se escuchen más allá de lo imaginable.
También era duro para mí, no creas que ignoraba cuánto te cercenaba el alma con cada cachetazo que te daba. Pero, amigo, era mi deber. No podía permitir que las lágrimas te impidieran la visión, no podía dejarte hundir en el fango, pues no estaba segura si al tocar fondo lograrías emerger o ahogarte.
¡Fuiste tan débil en tantos momentos! Y sí, yo era la que te rescataba; si tú no podías salir del pozo, allí estaba yo para jalar la soga y elevarte hasta que tus pulmones se colmaran de oxígeno.
¡Ah, y qué satisfacción tan enorme cuando la pena mutaba en alivio! Me habías entendido, habías alcanzado a ver ese pequeño haz de luz que te conduciría al final del túnel que apreciabas sin salida. Lo veía en tu sonrisa, en el brillo de tus ojos.
Luego, las risas, el canto, el juego, volver a la vida y honrar la alegría. La herida fue abierta y el pus, expulsado “Qué bien me siento ahora”, solías repetirme, y con gran elocuencia me dabas las gracias.
Débil, sí, un gran hombre débil que se aferra a estas manos pequeñas que saben cómo y hacia dónde conducirte.
Pero… ¿Sabes una cosa? Hoy soy yo la que tiene el alma dolorida; hoy soy yo la que no logra entender la vida; hoy necesito llorar, preguntarme ¿por qué? Pero tú no puedes ayudarme. Tú, a duras penas te mantienes erguido; la más exigua brisa te encorvaría, el viento te derribaría. Pero no a  mí.
Y sin embargo… ¡Qué débil y triste me siento hoy! Y tú no puedes hacer nada por evitarlo. Entonces, te ruego, vete a casa, o a dar un paseo, pero déjame sola, y no te preocupes. Yo sé que puedo… 


MYRIAM JARA

jueves, 20 de marzo de 2014

PARA MI HIJA JAZMÍN por MYRIAM JARA



 
No dudes en buscarme
Cuando la noche te asuste
Porque voy a cantarte una nana
Hasta que tu respiración se calme.

No dudes en buscarme
Cuando el amor te hiera,
Pues he de secar tus lágrimas
Y cobijarte en mis brazos.

No dudes en buscarme
Cuando estés en problemas
Porque aunque no tenga la solución,
Sé que juntas la hallaremos.

No dudes en buscarme
Cuando tu vientre crezca,
Porque he de acariciarlo
Y decirte cuánto te amo.

No dudes en buscarme
Cuando tu niño se enferme,
Porque yo soy su abuela
Pero antes, fui tu madre.

No dudes en buscarme
Cuando los caminos se cierren,
Porque yo seré el hacha
Que despeje la maleza.

No dudes en buscarme,
No dudes en contarme,
Porque todo lo que te pase…
Seguro que a mí me ha pasado.


MYRIAM JARA

TUYO ES EL PLAN, TUYO ES EL PASAJE por MYRIAM JARA


                                        Léela y coméntala en NARRATIVA CON MYRIAM

viernes, 14 de febrero de 2014

FUIMOS por MYRIAM JARA



Fui sirena
Y
Tú, las olas.


Fui la perla
Y
Tú, la ostra.


Fui la arena
Y
Tú, el viento.


Fui el arbusto
Y
Tú, los médanos.


Fui la sombra
Y
Tú, sol refulgente.


Fui el velero
Y
Tú, la tempestad.


Fui la orilla
Y
Tú, la espuma.


Fui caracola
Y
Tú, marejada que disuelve.


Fui hipocampo
Y
Tú, negro abismo.


Fui sueño
Y
Tú, quimera.


Fuimos, sí, pero ya no…


MYRIAM  JARA