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martes, 10 de junio de 2014

TRAMO XXXI por GRACIELA ALFONSO





















Sumida al tiempo, quiebro con desgano el orgullo;
el crepúsculo, ahora desierto, marca el confín celeste
en mi llanura inmóvil de espectros helados.
Palpitante, con las manos lentamente desarraigadas
de penumbras, muerte, costumbres y vida,
regreso para levantar con mi aire levitador de cielos,
el incontrolable castillo de nieblas.

Reconozco la espina, el grito y la escarcha,
reconozco el fantasma sin ojos, sin boca y ausencias.
Y la abominable asfixia, de desarraigar la lluvia
entre las escarpadas lomas y un olor a guerras,
para mi metafórica tristeza demorada en un color,
más allá de todo, muy próxima al vacío,
con una lágrima peregrina,
hacia el precipicio de mi soledad.


GRACIELA ALFONSO                        

viernes, 23 de mayo de 2014

EL VAGANTE por GRACIELA ALFONSO


Léelo en NARRATIVA CON MYRIAM

domingo, 30 de marzo de 2014

NUMEN por GRACIELA ALFONSO

Ella iba de la mano,
confiando en la belleza
y observando el mundo
sin malicia.
Ella iba anteponiendo
la luz y la sombra,
el día y la noche,
la verdad y la mentira.
Ella recortaba las tinieblas
de un alma tenebrosa
y condenaba a los inmortales
a vivir, en un desierto de infamias.
Era el extremo,
el espejo de los desolados
y el líder de los soñadores;
era el ámbar,
brillando en la penumbra,
era el vuelo de los artistas,
la flama de los poetas
y la nota que los músicos perdían.
En un tiempo de inspiración
se inflamaba con las velas
que en el viento buscaban libres,
los moradores, de un frágil paraíso.
Pero el sendero se bifurcó,
y perdí su rastro,
me cuesta hallarlo
en las palabras que temo,
como el apocalíptico
silencio, que sondeo
en mi amnesia literal,
sin liberar a los muertos
del ingrato recuerdo.

GRACIELA ALFONSO

lunes, 24 de marzo de 2014

martes, 28 de enero de 2014

TRAMO XXVI por GRACIELA ALFONSO



El Silencio del Fuego

 Amanecida de pasiones
y en extramuros,
contemplo el vaivén del mundo.

Cuánta soledad guardaré
para mi roja soledad.

Voy en un vuelo informe,
sin cielos, ni vientos,
a reír la muerte infame
del hombre inanimado.

Cuánta soledad guardaré
para mi roja soledad.

Me destrozo salvajemente
en la tristeza que asedia,
la infelicidad de los locos
que hoy se creen tan cuerdos.

Cuánta soledad guardaré
para mi roja soledad.


GRACIELA ALFONSO

domingo, 22 de diciembre de 2013

CREPITACÓN I Y II por GRACIELA ALFONSO


Crepitación I

Cuántos umbrales castigados,
recorridos por los proyectados
que de la luz emergen
sucumben; olvidando
los designios de su predestinación.

Cuántos mutantes resignados,
en extramuros; intentan
construir la oscuridad
en los túneles absortos
previniendo el holocausto.

Fuego y lava, desdibujando
la palabra y el verbo.
Crepitación antigua
durmiendo en el principio

del amor irreversible.

Crepitación II

Subyugas la memoria espiritual
de la luz, flameando
en lo recóndito del espejo oscuro.
Tus cavernas grises,
dolidas y esculpidas por el espanto,
atraen efímeras,
la marca antropomórfica
del pensamiento cósmico,
expandido en la niebla azulada.

Oh rostro del sabio,
agorero de la furia
y sembrador del fuego,
evocando, las penúltimas crepitaciones
y despertando, la idea de vivir
la resurrección infinita.
Oh grutas del horror
y de la ignorancia,
agonizando impávidas
en la malsana indiferencia.


GRACIELA ALFONSO



miércoles, 13 de noviembre de 2013

TRAMO XXX por GRACIELA ALFONSO














Rectángulo efímero, forrado de hierros,
limpio y sucio de guerras;
por qué tus garras fatídicas
se agolpan fluctuantes por mis heridas;
por qué no callas tu enconado grito,
tu último y primer gemido.
Mis ojos volaron hacia el otro lado del alma,
y fue así, como contemplé
el reducto escaso de tu coraza
ocultándose en el aire.
Miles de brazos y cuerpos ceñidos
se estrangularon en una misma sangre;
en superpuestos duelos de alientos
y mesuradas miradas huecas.
Nadie escuchó, la explosión mortífera de los huesos,
que al frotarse incendiaron la bruma disuelta.
nadie contempló la resurrección del sol y de los pájaros,
empujados repentinamente por el amanecer.
Sola y desencajada presencié,
tu mórbida bocanada de seres;
tu dispersa y herrumbosa vida de incredulidades,
tu eterna y bruñida llegada

rugiendo hacia mi tiempo.

GRACIELA ALFONSO

martes, 27 de agosto de 2013

TRAMO XXVII por GRACIELA ALFONSO














Resabio antiguo, sin prisa,
demorado sobre mi mano callada;
desborda con el tiempo agazapado
el hielo dormido de su piel sorda.

Brota de su hueso dibujado
un solo filamento de oxigeno,
y un quejido hondo,
para llamarme a su mundo de redes
y de barcos hundidos,
en el mar muerto de humanidades.

Voy presa, como un felino en su jungla
de juegos despiadados y temores informes.
sus órbitas inflamadas de sombras
contemplan el horror senil
de huir, huir con el cuerpo pegado
a su boca de espanto,
huir, de su garra suicida
y de su sed insaciable de indiferencias.



GRACIELA ALFONSO

sábado, 13 de julio de 2013

TRAMO XXVI por GRACIELA ALFONSO




Amanecida de pasiones
y en extramuros,
contemplo el vaivén del mundo.

Cuánta soledad guardaré
para mi roja soledad.

Voy en un vuelo informe,
sin cielos, ni vientos,
a reír la muerte infame
del hombre inanimado.

Cuánta soledad guardaré
para mi roja soledad.

Me destrozo salvajemente
en la tristeza que asedia,
la infelicidad de los locos
que hoy se creen tan cuerdos.

Cuánta soledad guardaré

para mi roja soledad.

GRACIELA ALFONSO

jueves, 27 de junio de 2013

TRAMO IX por GRACIELA ALFONSO

Sombras de mi esqueleto,
las cuencas sin ojos
y el cráneo sin cabello.

Tu amor, en la memoria
hunde el deseo,
en extramuros de la carroña.

Nada te arrebata,
ni el tiempo y la distancia.
Eterno descansas, en mi abismal recuerdo.

Sombras de mi esqueleto,
carne informe dando vueltas
por el deambulatorio del abandono.

Terrores prefijados por lo recóndito,
danzante lengua pegada al fuego
y sordo útero, desenvolviendo el amor.

Arterias desvalidas
como banderas sin nave
en un mar muerto de escombros.

Nada nos detiene
en el huracán prehistórico
de la materia sensible.

Somos hijos de la ternura
y lava de la sabiduría
estallando en lo finito.

Somos espíritus amantes
descubriendo por milagro
habernos encontrado en esta tierra.



GRACIELA ALFONSO

lunes, 20 de mayo de 2013

NAUFRAGIO por GRACIELA ALFONSO


Recorriendo los brillos encendidos
de la cuarta puerta amurallada,
sobrevuelan las evocaciones anónimas
en su triste lamento azul.

Sobre su rostro impasible
de escultura híbrida
sembrada en el oleaje,
se iluminan pletóricas
las grutas cavadas del recuerdo.

Recuerdo doloroso e infinito
carcomiendo los restos del naufragio,
y vistiendo de fantasmas
los jirones de las túnicas erráticas,
profanadas por las algas.

Qué fue de su vientre amatorio,
dormido bajo la boca del amante.

Qué fue de sus pechos,
irradiando en la penumbra,
la curvatura ojival
de su entrega espiritual.

Anunciada, en la cópula
de la ternura;
sucumbió del espanto
observando su predestinación
entre los restos del naufragio.

Oh efigie de sombras,
sepultando tras la bruma
arañada por las rocas,
tu ausencia exiliada.


GRACIELA ALFONSO

jueves, 25 de abril de 2013

TRAMO XXII por GRACIELA ALFONSO



Es la noche más larga,
(hoy es recuerdo).
Es extenso el dolor, la soledad
(hoy es ausencia).
Mis alas están quebradas
de muertes y deserciones,
no sé dónde iré
con mi rota soledad;
soledad tan larga, en la noche más larga.

Quiero petrificar mis ojos,
mi espíritu,
mi cuerpo adormecido
en el grito que se pierde,
dónde, dónde está el cielo,
dónde está la paz y mis alas,
para avanzar en la noche
maniatada y sin alas.
(Soledad tan larga, en la noche más larga).

Quiero beber el viento
en una lluvia de fantasmas,
quiero extender mis pasos,
en un camino de niebla;
para sentir mi cuerpo
sin piel, ni arterias,
para cubrir el miedo
y mi pobre tristeza.
(En la soledad tan larga, en la noche más larga).

El silencio me acorrala con su inercia;
no puedo avanzar, estoy sin ojos,
y sin alas, sobrevolando un cielo crucificado,
me golpea el muro
frío de soledades.
(En la soledad tan larga, en la noche más larga).



GRACIELA ALFONSO

viernes, 22 de marzo de 2013

TRAMO XIV por GRACIELA ALFONSO


Regreso a mi muralla,
congelada por las ánforas.
Navego por el pasado,
hacia el vasto templo
destruido sin sus naves.
Soy la sombra tenue del otoño,
que busca en la soledad el encuentro
y en el silencio las voces.
Cubro las cariátides demolidas
con tu sombra devastada,
sonrisa que en el misterio evade;
el amor panteísta
de nuestros dioses exaltados.
Hombre que cubre el muro
y lleva el polvo del conjuro,
hombre que no guardas el momento
maniatado de la muerte.
Ríete del miedo,
embriagado por Dionisios
y enciende el fuego fatuo
en el séptimo pórtico,
de la belleza etérea
que busco en el silencio del otoño.

GRACIELA ALFONSO

miércoles, 13 de febrero de 2013

TRAMO XIX por GRACIELA ALFONSO















Oh semen que alabaste
el cuerpo que te recibió,
oh semen que penetraste
en el incauto óvulo que te amó.

Quiero que compongas
un ser, humano y tierno,
comprensivo y sereno.

Quiero que destruyas
con tu legión de semillas,
los óvulos malditos y lujuriosos
del hombre destructivo.

Quiero que inventemos
el hijo de la ternura,
en el último instante del recuerdo.

                                                     Graciela Marta Alfonso

miércoles, 9 de enero de 2013

TRAMO XIII por GRACIELA ALFONSO


Vuelvo a las deserciones y al misterio,
tras mi cárcel incorpórea,
desarmaré los muertos del destino
y hundiré las cruces olvidadas
para renacer, con el hombre nuevo
y morir, a espaldas de la indiferencia.
Vuelvo al tiempo quieto,
y estoy desnuda, casi agónica,
resucitando en el silencio.
El agua trae los pasos y el polvo amado,
el viento lleva la espuma y la marea,
para enseñarme a mudar de piel
y no huir, enamorada hacia el miedo.
                                                      
GRACIELA ALFONSO

sábado, 22 de diciembre de 2012

ÁNGEL por GRACIELA ALFONSO

                                                 Ángel que en luz emerges
arrastras las tinieblas
de la noche infinita,
guiando a las almas
a recorrer el sendero perdido
y recobrar el milagro cristiano,
de hallar al niño que nacerá
eternamente  adorado,
por los ricos en espíritu.

Ángel que en luz emerges
arrastras las tinieblas
de la noche infinita,
guiando a las almas
a transitar por el camino,
de la resurrección
para recuperar al niño, anunciado
en el brillo de las estrellas,
bajo el signo infinito de Dios.

                                  
                                             Graciela Marta Alfonso

jueves, 22 de noviembre de 2012

TRAMO VII por GRACIELA ALFONSO




Invisibles premoniciones,
arrastrando las cadenas
de la desolación.
Oh vaguedad absorta,
petrificada en el luto
de tu sorda lejanía.
Oh devenir antiguo,
esculpiendo el mármol invisible
de tu piel clara.

Saltando los espacios
y surcando los eclipses,
entierro la impotencia
y maldigo el silencio,
profanando abyecto
la luz inmortal
de tus ojos, cavernas de misterio
hurgando eternas, mi soledad inmóvil.

                                Graciela Marta Alfonso

lunes, 8 de octubre de 2012

TRAMO II por GRACIELA ALFONSO


Creemos devenir,
de un amanecer remoto
surcando los confines
de nuestras pausas.

Creemos sobrevivir,
delimitando las adyacencias
y las incongruencias
de nuestra extraña malsanidad.

Callados y espantados
sembramos soledades en los vientos.

Es el mito del hombre,
que no halla guarida para su niño
y espanta amores en la vejez.

Es el hombre eternamente solo
en su finitud monocromática,
destruyendo con su prestigiosa ignorancia
el último beso del reencuentro.

                                                               Graciela Marta Alfonso

lunes, 10 de septiembre de 2012

TRAMO XI por GRACIELA ALFONSO


Voy cruzando los abismos,
agazapada en penumbras
destrozo la crisálida dormida,
de mi muerte remota.

 Voy girando descalza,
en lentos abanicos de bruma,
pletórica y oculta,
llevo la niebla en el alma
y la luz en la mirada.

 Antorchas que enciendo en otoño,
cuando tu nombre se desvanece
en mi silencio ignoto,
cuando tu sombra se deshace
como bruma perdida,
en una estación azul de mi alma.

 Somos los desconocidos,
los enigmas del tiempo;
somos los locos oscuros,
desenterrando los árboles desnudos
y cubriéndonos el cuerpo,
con las últimas hojas enfermizas del otoño.

 Somos las efigies hechizadas
en una tormenta de miedos,
perdidos y desencontrados
en la llama ocre del otoño,
que vuelve a robarme el corazón
y a descubrir tu alma impenetrable.     

                                                      Graciela Marta Alfonso

sábado, 11 de agosto de 2012

TRAMO I por GRACIELA ALFONSO



















Quiero escribir el sordo poema
que complejo juegue en el devaneo,
en la quieta incertidumbre,
y en la mano oscura del dolor.

Quiero escribir en memorias infinitas,
sobre el hombre que camina y olvida;
sobre el misterio, que vecino se aproxima
y sobre la rota existencia humana.

Pero necesito un tiempo extenso
donde albergar las palabras,
para componer un triste verso desnudo
y para no morir, terminando un poema.

Quiero escribir el sordo poema
que trémulo tiemble,
como las azules antorchas
de la senil y amarga sabiduría.


                                                         Graciela Marta Alfonso